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Del amor y los perros por Ricardo Estecha está bajo una licencia

martes, 8 de enero de 2013

Del Aburrimiento / Boring

(tintas sobre papel)

Aburrido de los que lo dan todo por supuesto, incluso a sí mismos. Aburrido de la solemnidad de los que se lo toman todo demasiado en serio. Aburrido de los entendidos y resabiados, y de los snobs venidos a menos.

Aburrido de la solidaridad institucionalizada y de la institución solidarizada.

Aburrido de los que, siendo totalmente ajenos al tema, montan Ferias y saraos porque "mola y es chupiguay", y en donde muchas veces ni están todos los que son, ni son todos los que stand (¡ja!).

Aburrido también del supuesto interés fingido y del entendimiento simulado.

Me aburre el crítico endiosado y el griterío ensordecedor de los que pretenden despuntar a toda costa. Aburrido del "quítate tú pa ponerme yo". Aburrido del corrito de amigos y de los amigos del corrito; del intrusismo galopante e impúdico y de los advenedizos encumbrados.

Aburrido de la arrogancia autocomplaciente del que no duda y de la infalibilidad de los jurados.

Aburrido de la creación artística entendida como carrera de sacos y del arte comisariado como única opción.

Aburrido de los que van merendar a las inauguraciones, muchas veces reconvertidas en banquetazos descarados como estrategia de convocatoria y agasajo, donde al final lo que se expone es lo de menos para la mayoría. Aburrido de la moda (por pura moda) de asistir a eventos, ferias, museos y exposiciones; y aburrido del arte "bonito, elegante y correcto"; del arte "blanco" (como el humor) inofensivo, cómodo y del agrado de los que manejan el cotarro.

Aburrido del academicismo encorsetado vestido de vanguardia. Y aburrido del arte intelectualizado hasta el absurdo.

Aburrido de la falta de libertad del arte subvencionado. De que todo (o casi todo) tenga que pasar antes por manos de los políticos -porque son los que tienen la pasta- y de que no haya un sólo evento cultural de cualquier índole donde no falte el alto cargo de turno. Aburrido de la falta de pasión de los profanos que ocupan puestos decisivos.

Aburrido y divertido a un tiempo de los que deciden si tu trabajo es bueno o malo y no han cogido un pincel en su vida. Aburrido de los que miran desde la barrera. Aburrido de los críticos.

Aburrido, en definitiva y sobre todo, de la gravedad de los que no poseen la mínima capacidad de reírse de uno mismo.

Sonría, por favor.


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