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Del amor y los perros por Ricardo Estecha está bajo una licencia

lunes, 1 de marzo de 2010

Señales / Signals

Los gritos alertaron a todo el pueblo. Jacinto "El Solterón", corría por las calles vociferando no sé qué de una cara en la pared de su cuarto. Algo raro pasaba en su casa. Los vecinos lo rodearon alarmados. Finalmente, un grupo lo acompañó y pudo comprobar, con temor contenido, que efectivamente una misteriosa mancha en la pared de su dormitorio se asemejaba extrañamente a una cara. Ojos, nariz, boca, se perfilaban en la cal de manera incipiente pero perceptible. Algunos quisieron ver el rostro de la Virgen, otros los rasgos de Jesús. Don Sebastián, el párroco, recelaba: prefería no pronunciarse, de momento. La cara era angelical, desde luego. Todos estaban emocionados. Pero de pronto, Miguelito, el hijo de la Francisca, estornudó y el rostro se disolvió en una nube de polvo. Entonces salieron de la casa, decepcionados y en silencio. No obstante, hubo quien aconsejó a un avergonzado Jacinto "El Solterón", que pasara más a menudo el plumero.

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