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Del amor y los perros por Ricardo Estecha está bajo una licencia

martes, 29 de diciembre de 2009

Pena de Muerte / Death Penalty

Había llegado la hora y todo estaba preparado. El condenado tomó asiento y observó la sala, fría como un quirófano. -¡Soy inocente!- pensó abatido. Un funcionario le quitó las esposas y otros dos se dispusieron a ajustarle las correas en torno a brazos, torso y piernas. El sheriff aguardaba con mirada implacable. Tras la mampara de cristal, testigos y familiares de la víctima contemplaban la escena, expectantes y complacidos. Alguien carraspeó y el sonido, en el silencio del recinto, produjo un eco parecido a una sentencia. El reverendo había hecho su trabajo y ahora descansaba blandamente en una silla. Colocaron la capucha sobre la cabeza del reo, y acto seguido el casquete metálico conectado con cables a un generador. Todas las miradas se clavaron en aquel cuerpo trémulo. El funcionario puso su mano sobre la palanca, presto a accionarla. El silencio era absoluto...
En ese momento, se fue la luz.

2 comentarios:

  1. Que suerte y si es inocente mejor saludos desde -PTB

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  2. Suerte, o justicia natural...
    Un saludo también para ti, Carmen.

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